Una breve reseña de la evolución institucional en Bolivia desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad
El desarrollo económico como fenómeno social es complicado de abordarse sin el estudio de las instituciones que construyen y sostienen el tejido social sobre el cual funciona su economía. La economía, la sociedad y sus instituciones políticas constituyen 3 dimensiones de una misma cosa.
Primero que nada debemos definir qué son las instituciones. Según Samuel P. Huntington las instituciones pueden definirse como "patrones de comportamiento estables, valorados y recurrentes". Geoffrey M. Hodgson las define como "sistemas integrados de normas y reglas que estructuran el comportamiento humano". De ambas definiciones podemos extraer que instituciones son conjuntos estructurados de patrones de conducta que persisten en una sociedad y modulan de cierto modo el comportamiento de esta. Asimismo, podemos hacer una distinción entre dos tipos de instituciones. Por un lado, están las instituciones fundamentales que surgen de manera prácticamente espontánea como ser la familia, estas instituciones que podemos llamar instituciones informales pueden variar dependiendo de la sociedad y sus particularidades como ser las comparsas en Santa Cruz, las fraternidades carnavaleras del Occidente o los ayllus en las comunidades indígenas aymara. Otras instituciones ya sea por su éxito o importancia trascienden de su base eminentemente costumbrista para llegar a establecerse con un sustento jurídico o legal amparado por el Estado (entendiendo que el propio Estado es también una institución que atravesó similar evolución), como es el caso del matrimonio civil, las sociedades comerciales o empresas, los sindicatos, etc.; a estas podemos llamar instituciones formales. Las instituciones no se quedan necesariamente recluidas a su lugar de origen, sino que estas también pueden ser "exportadas" como es el caso del sistema virreinal traído a América durante la conquista o el propio modelo de Estado-nación republicano implantado en América del Sur por los países recién fundados luego de su independencia de España en el siglo XIX, que habría sido inspirado en los modelos norteamericano y francés. Las instituciones también pueden ser "fabricadas" en base a observaciones y propuestas puntuales como fue el caso de los Estados Unidos, que habría construido su sistema político e institucional en buena medida en base a las propuestas de sabios como Montesquieu o John Locke completamente desde cero. [1]
Las instituciones, como se puede intuir a partir de lo anteriormente dicho, son estructuras fundamentales en el funcionamiento de una sociedad, son ellas las que permiten materializar los esfuerzos colectivos de los individuos en acciones que no serían posibles de otra manera, en el entendido de que el ser humano en su naturaleza gregaria necesita obligadamente de la cooperación y asociación entre sus iguales para la consecución de sus fines.
Negar su importancia y plantear acciones para promover el desarrollo, aliviar la pobreza o satisfacer necesidades de una población desde su desconocimiento equivale a dar pasos de ciego, todas nuestras acciones se estrellarán de frente con la realidad que nos demostrará, una vez más, que todos estos problemas tienen su raíz en la economía, economía que responde directamente al buen o mal armado institucional de esta sociedad.
Las instituciones precolombinas y durante la Colonia
Bolivia no es una isla ni una nación separada y disgregada del resto del continente pues junto a todas las naciones vecinas exceptuando Brasil formó parte del Imperio Español, del cual heredamos muchas de las formas de organizar nuestras sociedades, ya que distinto a algunas presunciones generalizadas, los españoles nunca fueron expulsados de América, sino que fueron ellos mismos quienes se rebelaron contra la Corona, contra la élite noble de la península que dictaba órdenes a una población ya muy grande y muy distante al otro lado del océano. Los españoles en ningún momento abandonaron América, sino que se quedaron y de su mezcla genética a lo largo de siglos con la población indígena nacieron nuestras sociedades. Es por lo tanto falaz argumentar que la sociedad boliviana y sus instituciones son una cosa radicalmente distinta a la sociedad que vivía bajo el régimen jurídico, social y económico del Imperio Español; si bien no son iguales (más por una cuestión de separación temporal) sí comparten muchos elementos comunes más allá del propio idioma, nada menos.
Durante la llegada de los españoles, el territorio que actualmente llamamos Bolivia se encontraba bajo distintos regímenes políticos y económicos en las naciones, pueblos y Estados que se encontraban establecidos. Podemos distinguir tres estructuras político-económicas definidas: el Imperio Incaico estructurado políticamente como un Estado monárquico organizado bajo un régimen económico de tipo semi-feudal[2] en el Occidente, las naciones chiriguanas estructuradas bajo un modelo político tribal iniciando de forma incipiente la práctica económica del esclavismo pero aún dependiendo fuertemente de la caza y la recolección en el sector Sur del Oriente Boliviano, y finalmente la inmensa variedad de pueblos nómadas y sedentarios estructurados bajo un sistema de clanes y tribus bajo una organización económica de agricultura de subsistencia algunos y exclusivamente cazadora-recolectora otros en el sector norte del Oriente Boliviano.
Durante este periodo podemos establecer una clara distinción entre las sociedades establecidas en el Occidente andino, el norte tropical y el Chaco árido subtropical en el sentido de cómo el medio moldeó de cierta forma el tipo de sociedades humanas que estos lugares desarrollaron.
En la zona andina y más concretamente en el Altiplano la relativa escasez de medios para la subsistencia del ser humano obligó a las sociedades ahí asentadas a hacer un aprovechamiento máximo de sus recursos disponibles y a tomar control de diferentes pisos ecológicos para poder comerciar con los productos de los diferentes pisos, los inviernos volvían prácticamente imposible la agricultura en sus lugares de origen durante ciertos meses por lo que debían tomar medidas de prevención y ahorro de su producción para su consumo durante los meses de invierno. Las mencionadas prácticas económicas lo que ocasionaron en el largo plazo fué la generación de excedentes de riqueza, estos excedentes permitieron una mejora continuada de sus condiciones de vida, la propia mentalidad que el medio les obligó a tener los hizo más proclives a desarrollar nuevas tecnologías para incrementar el aprovechamiento de sus limitados medios (como las terrazas, los sistemas de canalización lacustre, la domesticación de camélidos, etc), todo lo anteriormente mencionado les permitió elevar sustancialmente el nivel de sofisticación de sus sociedades y a sus élites costear ambiciosos proyectos de conquista, colonización y dominio de reinos vecinos, caminos de vinculación, infraestructura urbana y religiosa. Dando lugar así al fenómeno que se conoce como Revolución neolítica.[3]
En la región del Chaco, en el sector Sur del Oriente Boliviano, las condiciones para la subsistencia del ser humano son notablemente más benignas, la abundancia de animales silvestres permitió al hombre de esta región tener una dieta principalmente compuesta por estos animales, sin embargo la falta de lluvias durante la mayor parte del año y las bajas temperaturas invernales dificultan el ejercicio de la agricultura y además priva a estas tierras de desarrollar una abundancia de frutos altamente calóricos, muy pocos árboles nativos de esta zona desarrollan frutos y la mayor parte de estos son de hoja caduca. Esto marca una diferencia respecto del Altiplano donde muy cerca se encuentran los valles templados de los Yungas en donde los pueblos altiplánicos una vez controlando estos territorios podían practicar la agricultura todos los meses del año y comerciar con su producción. Se puede intuir que algunos pueblos motivados por diversos factores relacionados con la escasez de medios o la presión migratoria hayan optado por dedicarse a la actividad guerrera, el saqueo de pueblos vecinos y la esclavización de estos les resultó en ese sentido una actividad que les otorgaba cierta ventaja por lo que se fueron especializando en ella, especialmente notable es el ejemplo de los chiriguanos quienes sometieron a varios pueblos de la región como el muy conocido caso del pueblo chané, esclavizado por los chiriguanos. Los chiriguanos habitaron los valles secos a baja altura contiguos a la región de los Charcas y al Sur de las llanuras de Grigotá, actualmente lo que corresponde a la parte occidental de la Provincia Cordillera del Departamento de Santa Cruz y el oriente de los departamentos de Chuquisaca y Tarija.
Por último la vasta zona del norte del país, lo que corresponde a las zonas a baja altura ubicadas al norte del Paralelo 17 gozan de una hiperabundancia de recursos para la subsistencia del ser humano, un régimen de lluvias prácticamente constante al igual que unas temperaturas constantes a lo largo del año permiten que esta zona tenga una abundancia de animales silvestres y de árboles frutales que hacen la supervivencia del ser humano considerablemente más fácil que en las otras dos zonas en lo que respecta a medios para la subsistencia. Cabe destacar que salvo en las llanuras inundadizas de la cuenca del Mamoré que representaban un reto para cualquier tipo de asentamiento humano,[4] la única amenaza para el ser humano provenía de los feroces animales silvestres carnívoros como el jaguar y la víbora boyé o multitud de insectos y alimañas ponzoñosas. Esas condiciones hicieron que las sociedades humanas de esta región del país optaran por organizarse en pequeños clanes o tribus independientes, más que nada con el fin de defenderse de los animales silvestres o de otras tribus.
Como se puede entender, en el momento inmediatamente previo a la llegada de los españoles las sociedades humanas asentadas en nuestro territorio poseían armazones institucionales funcionales al medio y costumbres de su región, se puede argüir que las sociedades andinas fueron las que de mayor prosperidad gozaban y que tenían estructuras e instituciones más complejas, seguidas muy de lejos por las tribus guaraníes y las sociedades menos desarrolladas fueron las asentadas en el norte tropical, lo que hoy corresponde a los departamentos de Pando, Beni y norte de La Paz.
Cuando los españoles llegan a nuestro territorio encuentran todo aquello tal cual e inmediatamente emprenden una campaña de conquista y asimilación de los nativos a la civilización europea. La Corona Española, a diferencia de otras potencias europeas diseña una estrategia de consolidación de su poder a través de la inducción de la población indígena hacia las costumbres españolas, se trataba de expandir a España dentro de estos territorios. Es así que los españoles a su llegada replicaron en nuestro territorio numerosas instituciones españolas como los virreinatos, los impuestos, el cabildo, los funcionarios, la aristocracia, etc. En lo que respecta a lo que hoy es Bolivia en particular y Sudamérica en general, la zona andina, que se encontrara bajo el dominio del Imperio Incaico, ya contaba con una estructura institucional similar a la española, con una sociedad de clases sociales con un pueblo llano y una nobleza, para la cual los primeros trabajaban a cambio de protección -se trataba pues del sistema feudal, que pocos años antes habría estado vigente en Europa, antes de ser reemplazado por el mercantilismo-[5]. Bajo el mandato del Virrey Toledo se instruye mantener esta institución, llamada mita, con el fin de construir caminos, edificios públicos y para la industria de la minería y las obras textiles, así como en haciendas agrícolas esta vez bajo pago monetario (que antes se hacía en especie). La nobleza incaica mantendría sus privilegios y en resumidas cuentas, se mantendría relativamente igual el statu-quo de la zona con la más importante diferencia de que en lugar de gobernar el Inca gobernaba el Rey de España y la aristocracia de criollos y caciques indígenas reemplazó a la nobleza incaica. La penetración española en la región del Chaco se halló limitada por la resistencia de los propios nativos en el caso de los guerreros guaraníes, quienes se mantuvieron independientes. Finalmente, pese a las dificultades del medio (enfermedades, inaccesibilidad, bestias salvajes, etc) y a la resistencia de algunos grupos, los españoles consiguieron asimilar a la población indígena mediante misiones a cargo de compañías religiosas en algunas regiones del norte tropical como la zona de los Moxos y en la Chiquitanía, una zona intermedia entre el Chaco y la Amazonía.
En aquella época en España y en toda Europa dominaban las ideas de la doctrina económica del mercantilismo, que argüía de que la riqueza de una nación se encuentra en la posesión de metales preciosos y en el cierre de su economía al exterior para evitar la fuga de dichos metales en el comercio por la importación de bienes de consumo, argüía además que las grandes actividades económicas debían estar monopolizadas por sectores afines al poder central del Rey o el Estado. Es así que en América la Corona promovió el desarrollo de la minería, incrementó la agricultura y desarrolló la manufactura, todas generalmente mediante concesiones de explotación e industria a personas allegadas a las autoridades políticas; se construyeron grandes minas, se levantaron haciendas agrícolas y ganaderas y se construyeron obrajes para la fabricación de telas y demás accesorios. La estructura económica de la América Española tal y como el mercantilismo lo establecía, estaba diseñada para concentrar el poder político y económico en un grupo, la única manera de ascender socialmente era estableciendo nexos con la élite política. Se trataba pues de una estructura en la que más que la productividad o la eficiencia se premiaba hacer un regalo al intendente o ser hijo de un encomendero.
Ahora bien si la sociedad incasica andina era similar a la europea en cuanto a estructura y jerarquías funcionales, la diferencia tecnológica entre ambas era abrumadora, el aprovechamiento de los recursos se incrementó gracias a la implementación de tecnologías europeas principalmente en los campos de la minería, manufactura y agricultura en aquellas regiones con clima más similar al europeo (valles mesotérmicos de Cochabamba, Chuquisaca, Vallegrande y Tarija). Es así que se podía observar un relativo mayor bienestar en las zonas con población mayoritariamente española o mestiza, como ser ciudades y poblados españoles en el Occidente, en los valles del Sur y Sur-oriente de Chuquisaca, Vallegrande y en amplias zonas del Oriente, donde la población española y mestiza fue mayoritaria y por ende las costumbres europeas dominantes. La existencia de ricas vetas de plata en Potosí que sustentan un gigantesco complejo minero que a su vez crea intrincadas rutas comerciales con epicentro en esta ciudad hacen de esta zona una de las más prósperas del mundo, durante los siglos XVII y XVIII pocos sitios en el mundo gozaban de un nivel equiparable de prosperidad. El peso de la minería de Potosí llegó a ser tal que eventualmente se convirtió en el principal sostén de la economía de toda la Real Audiencia de Charcas (la actual Bolivia) y la única fuente de ingresos de regiones enteramente agrícolas como el valle de Cochabamba, el sur de Chuquisaca y el sector de Vallegrande. Todo eso sin olvidar que los principales beneficiarios de esta prosperidad fueron los escasos propietarios de medios de producción en esta economía mercantilista, aquellos que gozaban de concesiones monopolistas y privilegios; en esta época el mercantilismo era el sistema dominante en gran parte del mundo.
Las instituciones las construyen las sociedades y personas que las componen, por lo tanto se entiende que las grandes migraciones de personas provenientes de sociedades distintas tengan un fuerte impacto en el armazón institucional establecido y también se entiende que el mayor cambio institucional en términos tanto cuantitativos como cualitativos en los últimos 500 años en lo que hoy conocernos como Bolivia haya sido la colonización española ya que después de esta no se produjo otro cambio de magnitud comparable a nivel de las instituciones, salvo quizás hasta la llegada del Siglo XX y del Siglo XXI por efectos de la globalización.
Así podemos concluir con que durante la época colonial se consolida una estructura social y económica de características principalmente europeas, que es la que tomaría el control de los principales medios de producción en zonas estratégicas como centros mineros y haciendas, que defiende sus intereses desde posiciones políticas, siendo esta una estructura de tipo mercantilista, que domina gran parte del territorio. Paralelamente logran subsistir en algunas regiones sociedades que mantienen con vigor las viejas costumbres pre-hispánicas, por mantener una identidad marcada como es el caso de los Aymaras de la meseta del Collao antiguos vasallos de los incas, o por la resistencia armada como es el caso de los guerreros guaraníes o finalmente por su remota ubicación geográfica en lejanas e inaccesibles junglas como es el caso de gran parte de los pequeños clanes o tribus en la parte norte del Oriente Boliviano.
Las instituciones luego de la Independencia
La independencia fue el resultado final de una larga guerra que tuvo lugar en toda la parte continental de Hispanoamérica. La abdicación del Rey de España Fernando VII por motivo de la invasión francesa de Napoleón a España y la posterior promulgación de una Constitución que ponía en peligro la posición de privilegios de la élite criolla en nuestro continente fué el móvil principal detrás de esta guerra. Si bien en Charcas existieron importantes figuras independentistas, los principales focos independentistas se encontraban en Venezuela y Buenos Aires, eventualmente fueron estos territorios y las regiones costeras las primeras en consolidar su independencia, la Real Audiencia de Charcas se unió a la tendencia casi por inercia, una vez caída Lima era muy poco práctico mantener unos territorios al interior del continente bajo la administración de la Corona Española por lo que en 1825 se constituye la República de Bolívar, que poco después pasaría a llamarse Bolivia.
Los principales cambios a nivel de las instituciones se dieron en las instituciones formales respecto a la dirección de las altas esferas de poder, ya que se cortaba de raíz con el antiguo nexo directo con la Corona. Parlamentos nacionales, cortes supremas y presidentes reemplazaron a los virreyes, Consejo de Indias y Casa de Contratación. Sin embargo, en Bolivia, a diferencia de otras naciones hispanoamericanas, el régimen económico y productivo apenas y experimentó cambios significativos con el nuevo régimen, un ejemplo de ello es que luego de la independencia la economía boliviana siguió siendo dependiente de la plata de las minas y el Gobierno Boliviano mantuvo el tributo indígena como su principal fuente de ingresos económicos. En otras palabras, se cambió la forma pero apenas se cambió el fondo.[6]
Otro suceso remarcable de este periodo histórico posterior a la independencia es la expansión y ocupación de territorios de parte del Estado Boliviano, heredero directo de la Corona Española y la Real Audiencia de Charcas. Sucesos remarcables como la derrota final de los chiriguanos a manos del ejército boliviano en 1892 marcan el final de la relativa independencia de estos pueblos, que comienzan a partir de esta fecha un proceso de asimilación y mestizaje con su contraparte “boliviana”. Las diferentes expediciones hacia la cuenca baja del Mamoré de parte de exploradores desde Santa Cruz de la Sierra y La Paz en busca de recursos, principalmente la goma, motivaría una expansión hacia estas cálidas regiones selváticas del norte que luego daría lugar a la Guerra del Acre, que enfrentaría al Estado Boliviano con la República del Brasil. Como resultado de esta expansión hacia el norte se fundan Guayaramerín en 1892, Riberalta en 1894 y Cobija (Bahía) en 1906 que funcionan como los ejes de expansión boliviana en estos territorios, dominados en su mayor parte por pueblos aislados de la civilización moderna, que a partir de este momento comienzan su lenta integración a la sociedad boliviana.
Paralelamente en el Altiplano el pueblo aymara -uno bastante numeroso- continuaba viviendo bajo sus usos y costumbres mientras desde la cercana La Paz y poblados satélites (Sorata, Viacha, Laja) hacendados expandían sus dominios progresivamente, situación que creó una serie de conflictos entre ambos grupos (cabe resaltar que una situación similar ocurría en el Chaco y en la Amazonía), sin embargo los aymara, muy recelosos de sus viejas costumbres lograron mantenerse bajo una relativa autonomía (situación que puede ser entendida por la poca convivencia de esta sociedad con la sociedad “boliviana” y por la escasa penetración del sistema educativo, si acaso existiere), manteniendo sus ayllus con un manejo comunitario de la tierra. Los hacendados paceños consiguieron tomar posesión de una buena cantidad de territorios donde algunos aymara trabajaban (los “trabajos obligatorios”, un vestigio del sistema de la mita). Así se mantuvo una paz relativa durante varias décadas. Es importante destacar que de esta situación tan particular (la de contar con una gigantesca población indígena viviendo en las cercanías) supo sacar provecho la élite paceña, que manipulando a esta gran masa humana apelando a las injusticias propias de su condición marginal consiguió ganar una guerra a la mismísima capital de la República, la propia Charcas o Chuquisaca, arrebatándole el poder político para convertirse en la capital de facto de Bolivia.
Como lo habríamos mencionado líneas atrás, la República de Bolivia mantenía en esencia las mismas instituciones económicas que su predecesor el Imperio Español, la legislación y la cultura política actuaban en función a un régimen económico mercantilista que condicionaba enormemente la acción del emprendedurismo empresarial al relacionamiento con el poder político, a su vez que la falta de Estado de Derecho y la falta de límites al ejercicio del poder de parte de los caudillos ocasionaba un constante estado de violación de derechos fundamentales,[7] entre ellos el de la propiedad privada, que reduce en gran medida los incentivos para realizar inversiones y generar así crecimiento económico. Aún así en condiciones desventajosas para generar crecimiento económico sustentable con una economía monoproductiva y extractiva, Bolivia siempre consiguió encontrar una nueva fuente de ingresos para reemplazar a aquella en decadencia antes de que entre en crisis. Así podemos entender la economía boliviana mediante sucesivos ciclos de exportación, de esa forma sucedieron el ciclo de la quina (1825-1865), el ciclo de la plata (1825-1920), el ciclo de la goma (1914-1945), el ciclo del estaño (1900-1940) y el ciclo del petróleo-gas (1940-presente).
Así se mantendría la situación en cuanto a las instituciones hasta que tarde o temprano la influencia de las ideas en vigor durante la época no tardaría de llegar. El desastre de la Guerra del Chaco (1932-1935) crearía una gran conmoción en la sociedad boliviana de la época que empezaría a cuestionar el régimen político vigente, así como la visión de la élite dirigencial del país. Durante esta época se popularizan las ideas del nacionalismo, una corriente ideológica que llega a Sudamérica inmediatamente después de alcanzar mucha popularidad en Europa.
Las instituciones y la Revolución Nacional
En el año 1952 todos los factores confluyen para posibilitar la salida del poder de la élite que gobernaba el país desde la misma independencia, en un evento que pasaría a la historia de Bolivia con el nombre de Revolución Nacional, que lleva en su impronta el nombre del partido que protagonizó este suceso, Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) bajo el liderazgo de Víctor Paz Estenssoro. El ascenso del MNR al poder significa la inclusión de sectores afines a la clase media urbana, trabajadores fabriles y mineros a la vida política nacional. Dentro de su agenda política se introducen muchas medidas novedosas como el sufragio universal, la nacionalización de las minas y la reforma agraria, siendo estas dos últimas de capital importancia para nuestro estudio dada su gran importancia en el aspecto económico.
La visión de este partido se encuentra enmarcada dentro de lo que se conoce como “nacionalismo desarrollista”, que considera que los problemas económicos en un país se deben a una serie de injusticias promovidas por las élites gobernantes y un esquema centro industrial-periferia agrícola, era pues el pensamiento dominante y aceptado por la clase intelectual de su tiempo. En Bolivia el discurso desarrollista se adapta a las condicionantes locales y de ese modo el lugar que ocuparían los industriales lo ocupan los grandes productores mineros y los hacendados de La Paz, Oruro y Cochabamba. Así es como se lleva a cabo la nacionalización de las minas y las grandes minas de Bolivia son expropiadas para quedar bajo la administración de la nueva Corporación Minera Boliviana (COMIBOL) y también se lleva a cabo la reforma agraria, por lo que las grandes haciendas del Occidente son divididas en pequeñas propiedades para su distribución entre los que trabajaban la tierra.
Estas medidas lejos de ayudar a la economía de Bolivia ocasionaron una caída estrepitosa en la producción agrícola de las zonas intervenidas (principalmente Cochabamba), si bien la medida estaba orientada hacia la creación de una base social de propietarios, las posibilidades de que esta transferencia de propiedad signifique un ascenso social y la creación de un mercado capitalista se vieron limitadas por la intransabilidad de la tierra. Por otro lado, COMIBOL se convirtió en una fuente de divisas baratas para el Gobierno y en un sitio para repartir empleos entre los allegados políticos del partido, reduciendo su productividad. Ambas medidas redujeron considerablemente la capacidad económica del país, principalmente del Occidente. Una situación muy diferente ocurriría en el Oriente Boliviano, como enseguida lo veremos.
La Ley de Reforma Agraria del 2 de agosto de 1953 promulgada por Víctor Paz Estenssoro señala como uno de sus objetivos fundamentales:
Promover corrientes de migración interna de la población rural, ahora excesivamente concentrada en la zona interandina, con objeto de obtener una racional distribución humana, afirmar la unidad nacional y vertebrar económicamente al oriente con el occidente del territorio boliviano.
La Ley señala que la reforma agraria actuaría de forma diferente en el Oriente que en el Occidente, bajo la lógica de que era necesaria una distribución “racional” de la población, cosa que implica un traslado de población desde el Occidente hacia el Oriente de Bolivia. Además, se mantiene a la gran propiedad agrícola en el Oriente, no se realiza el parcelamiento de las haciendas ganaderas y más bien al contrario, se promueve su difusión.
En esa misma lógica, el Gobierno del MNR refuerza una iniciativa de gobiernos anteriores, bajo la dirección de la Misión Bohan en 1941 que habría dado el inicio a las obras para la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, la primera carretera asfaltada de Bolivia y habría creado la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) el año 1942. El Gobierno de Paz Estenssoro da un impulso a la CBF designando a Alfonso Gumucio Reyes como su director, un hombre que mantiene su gestión bajo las líneas maestras que habría diseñado el Plan Bohan, concluyendo en esta la construcción de la carretera, levantando importantes infraestructuras como el ingenio azucarero Guabirá y otorgando créditos muchas veces a capital perdido para financiar proyectos de desarrollo agropecuario e industrial en el Departamento de Santa Cruz.
Analizando lo sucedido al respecto de la reforma agraria y el viraje del enfoque de intereses del Gobierno Boliviano, se puede extraer que el andamiaje institucional del Estado o lo que llamamos las instituciones formales, haciendo caso de las líneas de acción y consejos de la Misión Bohan, se propuso fomentar las iniciativas empresariales individuales de personas interesadas ya sean indígenas provenientes de comunidades tradicionales, pequeños productores o grandes industriales en el Departamento de Santa Cruz, lo que marca un cambio de actitud significativo respecto a las políticas de años anteriores, que de cierta forma debilita parcialmente el enfoque fuertemente mercantilista de las instituciones formales e informales de la sociedad boliviana. Se puede argüir que dicho cambio de enfoque obedece a la necesidad urgente de acceder a una nueva fuente de ingresos para el Estado y a la procedencia de la Misión Bohan, los Estados Unidos de América, una sociedad con instituciones muy distintas a las de todas las naciones de nuestro orbe hispanoamericano, de manera que los asesores de esta misión realizaron su informe desde un enfoque distinto, otorgando un mayor protagonismo al sector privado y empresarial.[8]
Dicho cambio de actitud de parte de las instituciones formales en el Departamento de Santa Cruz incidió decisivamente en la actitud de la misma sociedad cruceña llegando hasta el nivel de las instituciones informales, quedaría en el imaginario colectivo la imagen del campesino que en busca de mejores días migra a Santa Cruz para instalar su chaco e iniciar una nueva vida en condiciones mucho mejores a las que se encontraba en su lugar de origen. Además, la menor segregación social existente en la sociedad cruceña facilitaba enormemente los intercambios de conocimientos, ideas y bienes y, consecuentemente, la adopción de nuevas costumbres y formas de pensar.
Esta situación cimentó las bases de una institucionalidad (entiéndase como el conjunto de patrones de conducta de una sociedad) que permitió el despegue económico de Santa Cruz a un ritmo tal que de ser el departamento más pobre y uno de los menos poblados de Bolivia, se convierta décadas más tarde en el más rico y más poblado y su capital Santa Cruz de la Sierra en la ciudad más poblada y más próspera del país, quitándole mucho peso a La Paz en el escenario económico, político, cultural y social.
Mientras en el Oriente y más concretamente en Santa Cruz las condiciones pintaban todo lo mejor y más relucientes que podían pintar, en el Occidente la situación no pudo ser más diferente. En el Occidente las instituciones a efectos prácticos se mantuvieron bajo el mismo esquema anterior a la Revolución Nacional, con la sola excepción de la inclusión a diversos sectores de la sociedad en la arena política. En la parte económica se cambió el esquema mercantilista por uno estatista, que a efectos prácticos era otro tipo de mercantilismo que simplemente cambiaba de dueños, la antigua oligarquía fué reemplazada por la nueva burguesía que detentaba altos cargos dirigenciales y gerenciales en las instituciones y empresas del Estado.
La mayor parte de la población sigue viviendo en el Occidente, por lo tanto la mayor parte de la población aún se encuentra bajo condiciones que limitan enormemente su capacidad económica y productiva. El ascenso del nuevo establishment del MNR desencadena un periodo de inestabilidad política caracterizado por sucesivos golpes de estado militares y vueltas a la democracia, periodos durante los cuales la situación económica no cambió sustancialmente, Bolivia seguía siendo un país muy pobre y el peso del Estado en la economía y el nivel de intervención de este se incrementó sustancialmente hasta llegar a niveles insostenibles durante el retorno de la democracia, llegando esta situación a su cúspide crítica con la severa crisis económica del año 1982, durante la presidencia constitucional de Hernán Siles Zuazo.
Las instituciones, el D.S. 21060 y la irrupción del neoestatismo
La situación económica durante el Gobierno de Hernán Siles Zuazo fue tal que en todo el Occidente había fuerte escasez de comida, combustibles y diversos productos básicos, la inflación llegó al 8.173,33 % por lo que el papel moneda redujo su valor a la práctica inexistencia y los sueldos se pagaban en bolsas de billetes. El presidente se vio obligado a renunciar por su incapacidad de sobrellevar la crisis debido a lo que luego de las elecciones generales de 1985 ganó la presidencia por 4ta vez el líder histórico del MNR Víctor Paz Estenssoro, quien luego de dar su célebre discurso a la nación en el que dijo la memorable frase de “Bolivia se nos muere” promulga el Decreto Supremo 21060 que cambia en el acto la legislación económica vigente reduciendo al mínimo la intervención del Gobierno en la economía, libera los precios y las exportaciones y despide a un gran número de empleados de las empresas públicas con empleados supranumerarios. El decreto consigue frenar en seco la hiperinflación y los mercados se abastecen de todos los productos de la canasta básica en el acto. Si bien la economía consiguió estabilizarse, en los años anteriores a la crisis esta se había vuelto extremadamente dependiente del gasto público del Estado, razón por la cual una vez cortado este gasto (gasto que fué el que provocó la hiperinflación) la economía se resintió a tal punto que los salarios reales bajaron a un nivel que recién conseguiría superarse décadas más tarde, también dejó a miles de personas sin empleo de forma indirecta.
Es a partir de este momento que un fenómeno que cobraría mucha importancia en años venideros y hasta el presente empieza a dar mucho de qué hablar, y se trata de la economía informal. El D.S. 21060 al abrir de par en par las puertas de la economía desde las instituciones formales para comprar y vender productos con total libertad de movimiento y de precios abre la posibilidad para que cualquier persona con la voluntad de hacerlo se preste a emprender negocios, sin importar realmente que disponga de un capital minúsculo como de uno considerable. Al crearse toda una amalgama de redes y de cadenas de valor alrededor de la economía informal mucha gente que se había quedado desempleada resultado de los despidos masivos de las empresas del Estado, así como personas que ya se dedicaban al comercio informal encontraron aquí una oportunidad para salir adelante o para expandir sus operaciones comerciales.
Es necesario al respecto de la economía informal hacer unas observaciones desde el enfoque de la Escuela Austríaca de Economía.[9] Se entiende que un país pobre es aquel en el que varias condiciones necesarias para el surgimiento del capitalismo están ausentes, uno de ellos y el más importante es el concepto de libertad entendiéndose como el que a nadie se le niegue realizar acciones en el campo del comercio o de la difusión de las ideas siempre que no afecten a un tercero, al igual que el concepto de propiedad privada, entendiéndose como el derecho a que las posesiones tanto materiales como intelectuales de todos los individuos sean respetadas tanto desde el ámbito de las instituciones formales como desde el de las instituciones informales, estos conceptos tienen que estar necesariamente extendidos entre todos los sectores de la sociedad tanto a nivel horizontal como a nivel vertical. La promulgación del D.S. 21060 sirvió para que las instituciones formales del Estado otorguen la necesaria libertad para que los individuos tengan los incentivos para materializar iniciativas empresariales, sin embargo esta libertad no fué amplia e irrestricta, pues si bien el Estado otorgaba la libertad para materializar estas iniciativas, no otorgaba el necesario derecho a la defensa de la propiedad privada a todos los individuos por igual, pues para acceder a esto eran necesarios multitud de requerimientos inaccesibles para la gran mayoría de personas. Se trata pues de los vestigios de aquella institucionalidad mercantilista que estaría construida, al igual que años atrás, para concentrar el poder en un reducido grupo cercano al poder, tomando la forma de certificados de operación que implican elevadísimos costes, impuestos prohibitivamente altos para iniciar negocios dentro del marco legal, etc. Esto ocasionó que se cree un gigantesco sector de la economía compuesto por multitud de rubros (comercio, transportes, etc) que funciona fuera del marco legal y que llega a representar más del 70% de la actividad económica.
En este movimiento de expansión de la economía informal toman un protagonismo muy importante los pueblos tradicionales del Occidente, particularmente el pueblo aymara, aquel que se mantuvo fiel a sus usos y costumbres hasta bien entrado el Siglo XX. En el ejercicio del comercio informal encuentra una forma de adquirir más riqueza material, descubre el capitalismo, por efecto de inercia esta práctica se extiende entre estas poblaciones cual reacción en cadena. Así pues, los conceptos clave para el surgimiento del capitalismo empiezan a ser adoptados de forma espontánea por estas poblaciones, respondiendo a un cambio desde el nivel de las instituciones formales que incide directamente en las instituciones informales. De esta forma también se potencia la integración de estos pueblos con la sociedad boliviana en su conjunto.
A partir de la promulgación del decreto los sucesivos gobiernos democráticos iniciaron una tendencia hacia el desmantelamiento lento y progresivo del armado institucional estatista de tiempos de la Revolución Nacional, unos cambios que se pueden catalogar como demasiado lentos y que quizás pecan de no atacar de raíz la vieja naturaleza mercantilista de las instituciones debido a los fuertes intereses de la élite política, haciendo cambios muchas veces simplemente "cosméticos", situación que desencadenó en una fuerte desconfianza hacia las instituciones formales por la debilidad de la economía ante las crisis provenientes de países vecinos y una gran población que aún vive debajo de la línea de la pobreza. Una de las medidas más controvertidas fue la del proceso de privatización de las grandes empresas del Estado. La privatización de estas empresas (que recibiría el nombre de capitalización), que implica su venta a inversores privados especializados en esos sectores, se realizó dentro de un procedimiento no muy transparente y además dentro de un ámbito en el cual las grandes mayorías aún son incapaces de salir de la pobreza debido a las trabas institucionales que entorpecen la labor emprendedora de estas mayorías, la misma que las mantiene dentro de la informalidad. Esta situación estalla cuando la Crisis Argentina del 2001 azota el país estancando el crecimiento económico y generando un estrés generalizado entre la población, que desencadena en las tan conocidas manifestaciones de octubre de 2003 con la renuncia del presidente y su huída del país generando una grave crisis institucional, dando lugar a la convocatoria a Asamblea Constituyente (para una reforma completa de la Constitución, es decir, de las instituciones formales) y a la elección de Evo Morales Ayma, de un partido antisistema de corte socialista, a la Presidencia.
La asunción de Evo Morales a la presidencia marcó un cambio de rumbo en la dirección económica y política del Gobierno, retomó el control de muchas empresas que se habrían privatizado en las gestiones pasadas. Durante su gestión tuvo lugar la Asamblea Constituyente para la reforma total de la Constitución, en la cual el partido antisistema de Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS) obtuvo la mayor cantidad de votos y representantes a partir de donde la Constitución de 2009, la que se encuentra actualmente en vigencia, haya adquirido características fuertemente estatistas e intervencionistas, mismas que han definido la manera de gobernar y de gestionar políticas públicas desde las instituciones del Estado en los años siguientes. Podemos decir que se ingresó a una etapa de neoestatismo, con todos los vicios que acompañaron al estatismo de tiempos de la Revolución Nacional.
Sin embargo, el Gobierno neoestatista de Evo Morales así como el nuevo armazón institucional creado con la Constitución de 2009 no tocaron el grueso de medidas fundamentales vigentes desde la promulgación del D.S. 21060, por lo que el estado de relativa libertad de comercio permitió que la economía boliviana continúe creciendo a ritmos iguales a los anteriores a la Crisis Argentina de 2001. La subida repentina del precio del petróleo a partir del año 2010 inyectó mucho dinero a las arcas del Estado, lo que permitió un gasto público masivo a niveles nunca antes vistos en la historia de Bolivia. A su vez el Gobierno estableció estrictos controles a las exportaciones, reduciendo la cantidad de dinero ingresado al país por concepto de exportaciones no tradicionales volviendo a la economía más dependiente de los hidrocarburos y por ende más vulnerable, mientras ingresaban muchos dólares producto de la venta de hidrocarburos los efectos de esta medida no se sintieron. A partir del año 2014 empieza a percibirse una desaceleración de la economía como resultado de la bajada del precio del petróleo y de la sobreestimulación artificial del crédito bancario.
A finales del año 2019, Evo Morales en la búsqueda de una 3ra reelección para un 4to mandato violando la Constitución que habría promulgado 10 años atrás comete el mayor fraude electoral desde el retorno a la democracia de 1982. El fraude impidió que se lleve a cabo una segunda vuelta que daría la victoria al expresidente, periodista e historiador Carlos Mesa, una sublevación masiva a nivel nacional con paros de suspensión de actividades y marchas masivas obligaron a Evo Morales a renunciar a la presidencia. Las renuncias sucesivas del vicepresidente, la presidenta del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados y la primera vicepresidenta del Senado hicieron que la segunda vicepresidenta del Senado, la opositora Jeanine Áñez asuma la presidencia del Estado ipso facto luego de casi 14 años de gobierno ininterrumpido del MAS, transición que finaliza con el ascenso de Luis Arce Catacora a la Presidencia en las elecciones repetidas de 2020.
Conclusiones finales
Hecho un repaso general sobre la historia de Bolivia con un enfoque en las instituciones y su impacto en la sociedad, en el ámbito de la economía y por ende en la calidad de vida de los ciudadanos, podemos extraer las siguientes conclusiones acerca de la naturaleza de las instituciones bolivianas, mismas que podrán orientar el curso de las medidas a tomar para generar un cambio positivo para el desarrollo de nuestro país:
- Las instituciones formales mantienen aún una fuerte influencia mercantilista como una herencia de la época virreinal, fortalecida por las tendencias estatistas de la Revolución Nacional y el Gobierno de Evo Morales.
- La Constitución de 2009 cerró con llave y cerrojo la posibilidad de desmantelar la enorme presencia del Estado en la economía por los siguientes años.
- El grueso de la sociedad boliviana y sus instituciones informales ya funcionan bajo una lógica de mercado capitalista, el peso de la economía informal es una clara muestra de ello.
- En caso de darse un cambio drástico desde las instituciones formales en el sentido de eliminar privilegios monopólicos y consolidar un Estado de Derecho que funcione de promotor del libre mercado, el grueso de la población (que ya funciona bajo una lógica de mercado) acompañaría este proceso generando unos índices de crecimiento y de desarrollo sin precedentes en nuestra historia.
[1] Al respecto existe un debate ya que los promotores de la Revolución Americana también se inspiraron en modelos como la República Romana (509-27 a.C.) además de las ideas de la entonces naciente corriente ideológica del Liberalismo.
[2] Numerosos autores catalogan al sistema económico del Imperio Incaico y principalmente al modelo de los reinos aymaras precedentes como semi-feudal por existir una relación de subordinación al Señor o al Estado a cambio de protección y/o integración a sus redes comerciales y dotación de infraestructuras.
[3] Se conoce como Revolución neolítica al proceso de transformación de las sociedades humanas de un estilo de vida cazador-recolector hacia el sedentarismo y la creación de ciudades y de Estados gracias a la generación de excedentes de producción como resultado de la domesticación de plantas altamente calóricas para la agricultura. Este proceso tuvo lugar en distintas regiones geográficas del mundo en momentos diferentes, como en Mesopotamia alrededor del 9,000 a.C., China c. 6,000 a.C. o la Cordillera Andina c. 4,000 a.C.
[4] Existe evidencia que sugiere el desarrollo de otra Revolución neolítica con una sociedad compleja en las llanuras inundables de la cuenca del Mamoré ligada a la domesticación de la yuca y a la construcción de diques, canales, terraplenes y lomas junto a otras culturas contemporáneas de las zonas contiguas en el Brasil que se originó alrededor del 400 a.C. pero que cerca del 1,200 d.C. colapsó por circunstancias aún desconocidas. Los españoles al momento de su llegada encontraron las ruinas de aquellas construcciones junto a un pequeño remanente de personas que aún vivía en la zona.
[5] Existe cierta controversia sobre el uso de la palabra mercantilismo para describir al sistema económico predominante de la época, pero se lo emplea por fines simplificativos.
[6] La reposición del Tributo Indígena durante las primeras décadas de la República se debió a la pésima situación del erario nacional después de la Guerra de Independencia, se mantuvo en vigencia hasta las leyes de “exvinculación” de la segunda mitad del Siglo XIX.
[7] Célebre es Mariano Melgarejo, Presidente de la República (1864-1870), la figura arquetípica del caudillo latinoamericano del Siglo XIX, un hombre con la ambición, la astucia y la habilidad capaz de torcer a la institucionalidad a su favor.
[8] Llama la atención que en el Informe Bohan se incluye un detalle de los requerimientos técnicos y administrativos para montar ingenios azucareros, aserraderos y otro tipo de establecimientos de procesamiento de productos agrícolas.
[9] La Escuela Austriaca de Economía es una escuela del pensamiento económico que sustenta su base filosófica en los principios de la teoría subjetiva del valor, la metodología de esta escuela niega y desacredita el uso de fórmulas matemáticas y modelos del comportamiento humano.
Bibliografía
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